Cuentos furiosos para bailar

Estándar

heroina-gabriela-bejerman-mansalva-17543-MLA20140701680_082014-FLeer Heroína, colección de cuentos de la argentina Gabriela Bejerman, es como ir a la mejor fiesta de tu vida. De esas en las que bailas hasta que te duelen los pies y pesan los párpados, en que llegas a casa con un cansancio feliz, satisfecho y en la que cantaste a los gritos (y con gestos, con coreografías, con voz cada vez más afónica) cada una de las canciones. Esas fiestas que te hacen creer que el mundo es un mejor lugar, que tal vez las cosas no están tan mal después de todo.

Son dieciseis cuentos en los que Bejerman se maneja con una pericia de francotiradora. Sus protagonistas son siempre mujeres algo incómodas con sus vidas, siempre en movimiento y pensando cien mil cosas a la vez. Y si bien hay historias amargas siempre están narradas con una cuota de humor, aunque sea virulento, aunque sea ácido y quede quemando todo a su alrededor. Es difícil pasearse por todos, pero hay dos que resaltan con gloria en esta colección: “Espejismos” y “Mi amigo Carlitos”. En el primero, una chica que no tiene planes para el verano y cuya relación amorosa va medio a los tumbos, es invitada por un amigo “ que se había pasado del marxismo al snobismo sin culpas” a una casa en la playa muy lujosa. Si bien acepta la invitación, desde el comienzo de la estadía se aprecia una como picazón frente a tanta diferencia de realidades y de historias. En un momento comenta: “…yo los veía como una empleada doméstica que está en el living con los invitados, y aunque no tenga uniforme se nota que la está pasando tan bien como los demás deberían estar pasándola.” Y también: “No podía abandonar el rol de la shikse, me ponía a lavar los platos apenas veía algo sucio en la cocina.” La estadía en la playa la ayuda a examinar sus recuerdos y proyecciones, y de paso odiar “a ese maldito estúpido que yo había dejado en Buenos Aires a ver si se decidía a amarme bien, cosa que nunca pasó, porque me amó, me amó como una bestia, pero sólo me amó mal.”

En “Mi amigo Carlitos”, que si fuera una canción sería de esas que se cantan en modalidad ritual catártico, la narradora, luego de un quiebre amoroso, empieza una relación ambigua con uno de sus amigos, de puro sola y desesperada: “Yo me dejaba hacer, pero no lo tocaba, porque ahí me daba cuenta de que esa piel no era lo que yo quería, ni se sentía como algo íntimo. Al contrario, si lo tocaba me ponía a pensar.” El relato fluye con rabia, con energía furiosa (“…yo era presa de una ofuscación violenta y cuando trajeron la morcilla me pareció que era el reflejo de la mala sangre que me hacía, negra y embutida en un vestido de cuero.”), hasta llegar a un final también furiosamente perfecto.

Los personajes de Bejerman son enormes y veloces (“Se aferraba a la noche con las garras de la música, no estaba dispuesta a soltarla.”), cabe el mundo en ellos, se mueven por la vida como en una autopista, o una montaña rusa. O, como dice la narradora de “Cuando te quedes sin nafta”: “Traía el gesto de alguien que cree que el mundo está puesto ahí sólo para pisarlo y avanzar.” Sin embargo, en medio del vértigo, tenemos a ratos una descripción delicada y perfecta, un momento de calma como el de “Querida”: “Suena el teléfono y sos vos, estás tan cerca que las palabras serían pura torpeza. Pongo el teléfono al aire para que escuches el río Mapocho, se oye? Sí, se oye, tu vocecita emocionada me da calor, lloro contenta, porque te conocí, porque las aventuras de la vida son intensas y sabias, no dudo y me entrego, somos voces quebradizas en un río que no para de fluir, lloramos un poco, reímos mucho, y a veces nos vienen las palabras como ríos…”

Los cuentos de Bejerman van de la intimidad de una relación amorosa a la violencia del desamor, la insolencia de los prejuicios y la ferocidad de la vida. Relatos donde animales, objetos y música se coordinan en una coreografía intensa alrededor de los personajes.

Y solo nos queda bailar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s