Voces / latidos / ruidos

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voces menos 30Hay mucho más que voces en esta antología. Hay gruñidos, rugidos, latidos; hay ritmos acelerados de ciudad, hay escenas rurales. Hay animales que dicen más de los personajes y sus historias que lo que ellos mismos alcanzan a verbalizar. Hay frases y diálogos conjurados con tanta belleza.  Hay cuentos que brillan más que otros, como en toda antología, pero en general el resultado es fascinante: el coro de voces orquestado por Claudia Apablaza suena bien en sus momentos de sutileza y dulzura, así como también en aquellos de dolor furioso en que solo queda andar a los gritos.

Dentro de la selección (que realmente trata de darle un lugar a exponentes de cada país de América Latina) destacan los relatos de Valeria Luiselli – que con prolija erudición y agudeza entremezcla las minucias de un viaje en avión con distintos destinos amorosos en “Fictio Legis” -, Diego Zúñiga (que en su cuento, “Niños Héroes”, va acumulando tensión y tristeza en una historia sobre pérdidas y desapariciones), Rodrigo Fuentes (cuyo relato, “De repente, Perla” es un gozo absoluto, una historia de animales que quieren ser otra cosa y personas a las que tal vez solo le queda o bien maravillarse o bien comportarse como animales, todo narrado con una musicalidad deliciosa), Valeria Tentoni (quien en su muy breve “Lo otro y la furia” logra imponer a una voz narradora de niña que hace al mundo estremecerse) Jennifer Thorndike (su “Moscas” retrata la pejagosa decadencia en que se ve sumida una pareja que no se decide a ser del todo) o Daniel Saldaña Paris ( que retrata con balanceada ironía la historia de una estafa y decepción familiar que hace al protagonista reflexionar que ” el universo era, esencialmente,un lugar no Montessori”).

Se agradece particularmente la inclusión de escritores brasileros (la originalidad de “La breve historia de Charles Mankuviac” de Antonio Xerxenesky, en la cual un escritor brasilero queda reducido por la capacidad de síntesis de un crítico norteamericano, o la belleza simple de “Feliz Cumpleaños: de Luisa Geisler)

Las historias de Voces -30 (sus gruñidos, sus gritos, sus susurros, sus silencios) hablan de fugas, de exilios, de movimientos, como apunta Apablaza en su introducción al conjunto. Movimientos en el mapa, entre territorios, pero también movimientos entre cuerpos, entre recuerdos, entre ficciones. Historias, también, que se niegan a avanzar o moverse, que en su estancamiento parecen desafiar la velocidad de un “allá afuera” (con sus tecnologías, con su virtualidad rápida) para imponer un paso distinto, un ritmo diferente. Cuentos, muchos de ellos, que dejan el corazón sobre la página, que dejan al lector con el cuerpo pesado o la sangre circulando un poco más espesa.

Si, como afirma la narradora de “El misterio del Mortecina” (cuento de la ecuatoriana Diana Varas Rodríguez), “[l]a imaginación puede darnos pistas de fragmentos del otro mundo paralelo que nos espía”, el mundo que nos espía desde las páginas de Voces -30 es uno complejo y maravilloso a la vez, en el cual no hay miedo a decir las cosas por su nombre, aunque sea a borbotones, aunque sea rompiendo todo a su paso.

Una buenísima antología.

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