Simplemente perfecta

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ImageUna de las cosas que me gustan de Junot Díaz (y son TANTAS) es su generosidad para ofrecer recomendaciones de libros. Es algo que parece desbordarlo: en cada entrevista que he leído, o lecturas a las que he asistido, siempre tiene un momento para alabar el trabajo de otros autores. Y son siempre las mejores recomendaciones de la vida. Gracias a Junot Díaz llegué a los poemas de Aracelis Girmay (la recomendación de Díaz fue eufórica: “uno la lee y se gana una vida extra”…¿así quién no corre a comprarlo?), a los cuentos de Yoko Ogawa , a la maravilla que es Tania James en Aereogrammes y, ahora, a una novelita gráfica lindísima: Empire State, a love story (or not).

La historia recuerda un poco a la propia novela de Díaz The Brief Wondrous Life of Oscar Wao. En su historia, Jason Shiga cuenta la historia de dos amigos algo nerds, Jimmy y Sara, en Oakland. Ambos trabajan en una biblioteca hasta que ella decide ir a probar suerte a Nueva York. Al principio, Jimmy no la entiende: porqué atravesar todo el país para ir a vivir a una ciudad cara y sucia, se pregunta, pero Sara es ambiciosa y no lo piensa dos veces. Una vez lejos, a Jimmy también se le despiertan las ambiciones y el romanticismo y viaja (en bus, porque es más romántico…o eso es lo que él ingenuamente cree) a verla.

La historia conmueve por esa simplicidad que apunta directo al corazón de las cosas. Con pocos recuadros en cada página, y una escritura bastante contemplativa, donde abundan las miradas por la ventana, las caminatas en soledad y sin diálogo, Shiga construye una historia de amor que hace sonreír en su torpeza. Jimmy, que se ha pasado la vida aprendiendo a programar, no es capaz de hacerlo en la vida real o, al intentarlo, la realidad le responde con un porrazo. El viaje en bus es incómodo, lo que encuentra en Nueva York no es lo que él esperaba. En un momento, al ver nieve, hace una bola y se la lanza a Sara, quien termina con el ojo morado. La reacción de Jimmy lo refleja perfectamente: “pensé que la nieve se iba a sentir suave como el algodón”.

snowball

Hay que seguir leyendo a Shiga. Compulsivamente. Porque caídas y corazones rotos hemos tenido todos. Porque sigue doliendo. Porque esta novela gráfica es simplemente perfecta.

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