Dulce compañía

Estándar

ImageNo creo en manuales para escritores. Tan difícil y tan simple a la vez, poner una palabra después de otra no puede enseñarse. No se puede delinear el camino a seguir. Aunque sí se puede acompañar en él.

Esa es la mayor virtud de Still Writing, de Dani Shapiro. Un conjunto de consejos, vivencias, testimonios, de su carrera como escritora. De lo mucho que cuesta hacerse una rutina, de los peligros del camino, de las falsas justificaciones. Shapiro comparte su acercamiento a la escritura y, con ello, se convierte en muy buena compañía: “everything you need to know about life can be learned from a genuine and ongoing attempt to write”.

Shapiro no se cree el cuento de “nacer escritor”; se anda pegando portazos con la vida, se frustra frente a las descripciones que no resultan o el volver a fallar una y otra vez. Y esa honestidad queda. Y ayuda. Insisto: no creo en los manuales de escritores. Pero sí sé que, en este oficio tan solitario, se agradece tener una buena compañía.

Los capítulos de Still writing son breves, una anécdota personal que ilumina algún aspecto de la artesanía: de la obsesión con los puzzles Shapiro extrae una lección acerca de “empezar por una esquina” cuando se trata de escribir una novela u otro proyecto largo. Simple, preciso.

Shapiro no cree en escritores genios que saltan de una vez a la fama. Más que talento, importa la paciencia y esa voluntad inquebrantable para seguirse equivocando: “Sometimes we may think that we’re in charge, or that we have things figured out. Life is usually right there, though, ready to knock us over when we get too sure of ourselves”.

Los consejos de Shapiro son atinados. Ni grandes revelaciones ni tan básicos. Más que instrucciones, son recordatorios. Como escuchar esa vocecita en la cabeza que nos quiere frente al computador: Here’s a short list of what not to do when you sit down to write. Don’t answer the phone. Don’t look at e-mail. Don’t go on the Internet for any reason, including checking the spelling of some obscure word, or for what you might think of as research but is really a fancy form of procrastination.

Still writing: the pleasures and perils of a creative life no es un libro indispensable. Ni para quienes escriben ni para quienes no. Pero, si se le da una oportunidad a esta serie de breves chispazos, la compañía es afortunada. Y la experiencia trae más de una sonrisa.

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