Observar la muerte desde un globo aerostático

Estándar

ImageAntes de que mi blog me demande por abandono vuelvo a retomarlo. Porque he estado leyendo mucho. Porque la Academia es generosa, o el Planeta Tesis Doctoral ha sido lo suficientemente magnánimo para dejarme leer compulsivamente durante la semana.

Vuelvo también porque Levels of Life de Julian Barnes ha sido una tremenda sorpresa. Hace tiempo que le había perdido la pista a Barnes. Me pasó que estuve un tiempo muy fanática de los Fantastic Four ingleses (Amis, McEwan, Ishiguro, Barnes), y luego me la ganaron las lecturas made in USA y latinoamericanas.

Debo decir que no tenía idea de qué se trataba este libro. Abrí su primera página en una librería y leí: “Yo put together two things that have not been put together before. And the world is changed. People may not notice at the time, but that doesn’t matter. The world has been changed nonetheless”.

El libro se quedó pegado en mis manos. No pude soltarlo. No pude dejar de leerlo hasta que se terminó.

El libro se construye en base a repeticiones, de frases (lo de juntar dos cosas distintas), de imágenes (un globo aerostático, la danza, la fotografía), de temas (el amor, el duelo). Barnes es un gran narrador y uno se pasea por sus descripciones, por sus viñetas de historias de viajes en globo y cómo se parece al amor, que nunca sigue un curso definido, que lo mueven los vientos, que siempre es capaz de estrellarse o ir a dar al mar helado. Dice Barnes: “Every love story is a potential grief story”. Y, como en un globo, una como lectora se deja llevar de viñeta en viñeta, de diálogo en diálogo, de reflexión sobre el genio y la ambición a reflexiones sobre el matrimonio. Los capítulos, también, tienen relación con el motivo del vuelo y del mirar: “The sin of height”, “On the level”, “The loss of depth” y uno se deleita, se deja llevar.

Hasta que llegas a la página 73, al comienzo del tercer capítulo, y la historia te rompe el corazón. De un mazazo. Porque nunca viste venir a ese tren que te atropelló (y al que le seguía una tropa de hombres en moto, una procesión religiosa y un desfile de animales de circo). La muerte llega, a este libro y a esta experiencia de lectura, sin avisar. Fulminante. Y nos deja doblados en dos.

Porque el libro de Barnes duele. No se lee. Duele en los huesos. Uno lo termina de leer y todo cuesta: caminar, respirar, sonreír.

Uno debería poder pedir licencia médica – y faltar al trabajo, y quedarse en cama, convaleciente – después de leer libros como éste. No les cuento más porque creo que esta historia debe leerse un poco así, con esa feliz ignorancia y deleite de quien no sabe qué lo espera a la vuelta del camino.

Y tenía razón Barnes: Uno junta dos cosas diferentes y el mundo cambia. Un lector absorbe una historia y el mundo es otro.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s