El Malestar al Alcance de Todos

Estándar

ImageÉste es otro de esos casos de “me gusta tanto el título del libro a reseñar que no puedo nombrar de ninguna otra forma mi reseña”. El Malestar al alcance de todos es una maravilla de libro. Ya había caído rendida a los encantos de la española Mercedes Cebrián con su La Nueva Taxidermia (reseñado hace unos meses en este espacio) en la cual convivían dos nouvelles o novelitas cortas delirantes y escritas como con ácido. Corrosivas, infalibles.

En este nuevo libro (nuevo para mí, pues precede al que acabo de mencionarles por varios años) Cebrián combina cuentos con poemas que hablan de personajes desquiciados: un hombre que es “adicto a la cultura” y debe ir a terapia para librarse de tanta obsesión por libros, películas cine arte, exhibiciones de museo y visitas a iglesias (su terapeuta, entre otras cosas, le prohíbe terminantemente las ediciones anotadas, obligándolo a comprar sólo ediciones de bolsillo); otro que desvaría pensando en futuros (im)probables mientras le sacan las fotos de rigor el día de su boda, una chica que comienza a salir con un tipo cojo algo acomplejado (dice ella en un momento: “Por eso me enternece Floreal, me llama la atención su ego tan frágil, tan de azúcar caramelizado que al hacer crij crij con una cucharilla enseguida se quiebra”), o un personaje que se siente discriminado con el “Nosotros” con el que una pareja de amigos parece encerrarse cual burbuja aislante.

En otro cuento, dos personajes  con nombres antiguos (dice uno de ellos “Un nombre antiguo quieras que no, te marca. De alguna manera te inhabilita para la modernidad”) trabajan de mala gana en una oficina. Él dice sobre ella, con la infalibilidad de un cirujano: “Es una tía de esas que llevan un equipaje de dolor por dentro, un sufrimiento como de señora adúltera en ciudad de provincia”. La historia, contada con precisión, se va descascarando hasta revelar un final-venganza de antología. Bizarro y majestuoso.

El talento de Mercedes Cebrián es incandescente; estos cuentos y poemas se leen con una sonrisa permanente en los labios, una sonrisa irónica que a ratos se desborda en la mejor de las carcajadas.

Un libro magnífico.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s