Archivos Mensuales: julio 2013

El Malestar al Alcance de Todos

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ImageÉste es otro de esos casos de “me gusta tanto el título del libro a reseñar que no puedo nombrar de ninguna otra forma mi reseña”. El Malestar al alcance de todos es una maravilla de libro. Ya había caído rendida a los encantos de la española Mercedes Cebrián con su La Nueva Taxidermia (reseñado hace unos meses en este espacio) en la cual convivían dos nouvelles o novelitas cortas delirantes y escritas como con ácido. Corrosivas, infalibles.

En este nuevo libro (nuevo para mí, pues precede al que acabo de mencionarles por varios años) Cebrián combina cuentos con poemas que hablan de personajes desquiciados: un hombre que es “adicto a la cultura” y debe ir a terapia para librarse de tanta obsesión por libros, películas cine arte, exhibiciones de museo y visitas a iglesias (su terapeuta, entre otras cosas, le prohíbe terminantemente las ediciones anotadas, obligándolo a comprar sólo ediciones de bolsillo); otro que desvaría pensando en futuros (im)probables mientras le sacan las fotos de rigor el día de su boda, una chica que comienza a salir con un tipo cojo algo acomplejado (dice ella en un momento: “Por eso me enternece Floreal, me llama la atención su ego tan frágil, tan de azúcar caramelizado que al hacer crij crij con una cucharilla enseguida se quiebra”), o un personaje que se siente discriminado con el “Nosotros” con el que una pareja de amigos parece encerrarse cual burbuja aislante.

En otro cuento, dos personajes  con nombres antiguos (dice uno de ellos “Un nombre antiguo quieras que no, te marca. De alguna manera te inhabilita para la modernidad”) trabajan de mala gana en una oficina. Él dice sobre ella, con la infalibilidad de un cirujano: “Es una tía de esas que llevan un equipaje de dolor por dentro, un sufrimiento como de señora adúltera en ciudad de provincia”. La historia, contada con precisión, se va descascarando hasta revelar un final-venganza de antología. Bizarro y majestuoso.

El talento de Mercedes Cebrián es incandescente; estos cuentos y poemas se leen con una sonrisa permanente en los labios, una sonrisa irónica que a ratos se desborda en la mejor de las carcajadas.

Un libro magnífico.

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Un delicioso déjà vu

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ImageDe vuelta en Washington DC (luego de dos meses en Ecuador), y con calores que van ya por los 37 grados con sensación térmica de 42, no queda más que vivir lo que me queda de vacaciones (un mes) en modalidad arresto domiciliario. Nada de lamento ahí: arresto domiciliario con aire acondicionado y muchísimos libros y películas me parece un más que benigno panorama.

Y como tal, retomo mis lecturas, y el blog, con un libro absolutamente monumental. Una novelaza de 525 páginas que se pasea por las dos guerras mundiales, por el conflicto árabe-israelí y las mil y una minucias de una familia en Inglaterra. Un libro que parece haber nacido para clásico, para sobrevivir estoico e intacto al paso de los años. Como un memorial a la muerte, sí, pero también a la vida y sus muchas posibilidades.

Life After Life es una novela tremenda. Increíble. Extraordinaria (agregue aquí todos los adjetivos calificativos superlativos y buenos en esta lista y va a definir perfectamente lo que es esta novela de Kate Atkinson). Una historia que recuerda otras obras extraordinarias que tratan de temas similares como Vida y Destino de Grossman o la misma Señora Dalloway de Virginia Woolf. Así de grandioso se siente leerla.

Una noche de mucha nieve, en 1910, llega al mundo la pequeña Úrsula Todd. O casi.

En una posibilidad de la historia, la niña muere al nacer, estrangulada por el cordón umbilical. En la otra, su madre, o el médico, o alguna otra combinación de factores, logra salvarla. Así se construye esta novela, siguiendo la vida de Úrsula, sus diferentes decisiones y ambiciones, hasta que el “muerciélago de la muerte” la toma entre sus alas y la oscuridad se cierne sobre su vida y las páginas de la novela.

Y entonces todo vuelve a empezar otra vez.

El recurso, que podría pensarse tedioso, con palabras, párrafos y páginas que se repiten intactas o con mínimas variaciones, por el contrario, va adquiriendo la potencia brutal de una tormenta eléctrica y el libro, no hay caso, no se puede soltar. Si a esto le agregamos que cada nueva vida de la protagonista, y sus repercusiones en la familia, se entremezclan con acontecimientos de las dos guerras, con una Úrsula que, en un caso, decide quedarse en Londres y ayuda en el rescate de víctimas de los bombarderos, en otro acaba de mejor amiga de Eva Braun o es golpeada brutalmente por su marido en una Alemania cada día más impregnada por el nazismo, la novela se vuelve una verdadera delicia.

De lo mejor que he leído este 2013.