La felicidad de leer a David Foster Wallace

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ImageSigo con los ensayos antes de embarcarme en una extensa jornada de posts sobre literatura ecuatoriana. No comienzo hoy porque aún me falta leer, porque este blog es sobre recomendar libros buenos y no destrozar aquellos que no lo son. Y en mi búsqueda de literatura ecuatoriana, aún me falta deslumbrarme un poco más.

Sigo leyendo.

Both Flesh and Not es una colección de ensayos increíble. David Foster Wallace es un genio, se quitó la vida hace pocos años y hoy las casas editoriales se encargan de editar sus libros póstumos o recolectar artículos o armar biografías esquivas del autor. Si no ha leído aún Infinite Jest, por favor hágalo. Es una novela gigante, se siente como escalar el Everest pero es igual de reconfortante que realizar semejante proeza. Eso me imagino yo, al menos.

Han habido críticas encontradas sobre este libro. Se dice que es irregular, que muchos ensayos son vergonzosos y nunca debieron ser publicados, que se trata de un libro oportunista. Y probablemente tengan razón. Pero la verdad es que con sólo leer su ensayo sobre Federer, su reseña a la novela Wittgenstein’s Mistress (de las reseñas más convincentes que he leído en la vida, al segundo párrafo ya quieres correr a comprar el libro y no dormir hasta acabarlo) o su reflexión acerca de las nuevas generaciones de escritores (especialmente aquellos “criados”  en los talleres de escritura creativa), el libro se da por pagado.  Porque en ellos se ve la inteligencia brutal de Wallace, su especial dedicación a las palabras (entre los ensayos se intercalan listas de palabras “difíciles” que a Wallace le llamaban la atención y quería usar en sus textos), su maravilloso ojo lector y crítico; una verdadera delicia.

Y, si a eso le sumamos su ensayo sobre la diversión y la escritura, “The Nature of the Fun”, en el que compara a lo que escribimos con un niño molestoso, sucio, baboso, que nos persigue a todos lados; aquello que creamos y vamos perfeccionando y que, a pesar de todo, con todo, queremos; el deslumbramiento es total. Un ensayo que se lee como paliza, que le recuerda al escritor la importancia de la diversión en su trabajo (en lugar de la figura mártir, de escritor sufriente-doloroso)y que, si aún no ha leído a Wallace, es tremenda puerta de entrada a su especial manera de mirar el mundo y a su magnífica-increíble obra.

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