Nosotros, los monstruos

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ImageWe Others es una compilación de los mejores cuentos de Steven Millhauser, algunos nuevos y otros sacados de sus colecciones anteriores. En otras palabras: lo mejor de lo mejor. En aún otras palabras: usted corra a leer a Millhauser.

Porque leerlo es como empezar a usar anteojos luego de años viendo mal: todo adquiere una nitidez que llega a doler, te vuelves capaz de admirar detalles que antes eran sólo una mancha bastante borrosa.

Millhauser observa con una lupa la realidad y el corazón de sus personajes. Una lupa que nos devuelve lo monstruoso de la cotidianeidad y sus absurdos, así como también nos regala, como una cachetada (que despierta, pero siempre duele), la monstruosidad de nosotros mismos.

En “The Slap”, por ejemplo, la historia gira alrededor de un curioso incidente: en un estacionamiento, un hombre recibe una bofetada de parte de un extraño. El suceso comienza a repetirse, con ligeras variaciones, en distintas locaciones de los suburbios, causando el horror de sus habitantes. Siempre el gesto es el mismo:una sola cachetada, y luego el “golpeador” desaparece en lo que tarda la “víctima” de recuperarse de su desconcierto. El atacante lleva puesto un abrigo “trench coat”, como del Inspector Gadget, y eso hace que nadie más en el pueblo se atreva a usar esa prenda de vestir, entre otras ramificaciones curiosas del miedo.

En un momento, comenta el narrador: “Many of us, while openly expressing pleasure at his disappearance, secretly admitted that we would have been happier if something worse had happened in our town, even much worse, so long as it was something we were able to understand, like murder”.

En otro, un joven parece enamorarse de la familia de la chica que le gusta, hasta que la chica comienza a usar un guante blanco en una de sus manos, un guante que no puede quitarse, y con ello empieza a asomarse el horror en esa relación (“it occurred to me that the glove was changing her – turning her into a body, with privacies and evasions”). En otra “We Others”, el personaje principal se convierte en fantasma que acosa a una de sus vecinas; en “A Visit”, el personaje recibe una carta de un amigo de infancia para invitarlo a conocer a su esposa y pasar un fin de semana con ellos, para encontrarse con la sorpresa de que la flamante mujer es una enorme rana (no es broma) y, por supuesto, el fin de semana se vuelve irremediablemente incómodo.

Monstruosas, terribles, maravillosas, brillantemente escritas, las historias de Millhauser son una verdadera clase magistral de lo que significa hacer de un cuento una experiencia perfecta.

Y brutalmente conmovedora.

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