Crónicas geniales para un tío algo bully

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ImageEstoy escribiendo una reseña más larga de este libro para una revista, así que mi comentario aquí en el blog va a ir directo al grano.

WOW.

Sam no es mi tío es una colección deliciosa de crónicas que van de la descripción de personajes increíbles como La Gata, una cantante argentina ya caída en desgracia y que divide su tiempo entre presentaciones en clubes nocturnos y hacer limpiezas de baño (en el relato de Gabriela Esquivada), o un colombiano endeudado que revela su inconsistencia en las redes sociales (en la crónica de Diego Fonseca) de trabajos extraños como el de cortar quesos en una tienda de lujo en Nueva York (Joaquín Botero), a las dificultades de llenar cuestionarios norteamericanos que preguntan por raza y participaciones en crímenes genocidas (Aileen El-Kadi), o la división tajante entre las experiencias on y off campus de una estudiante de doctorado (Andrea Jeftanovic). Cronistas que se pierden y se encuentran en distintos lugares de Estados Unidos, desde una Miami que parece abarcarlo todo (en el relato de Claudia Piñeiro) a una Alabama que recibe a un joven Edmundo Paz Soldán gracias a una beca deportiva (en “Buenos Aires, Alabama”).

De todos los relatos, y son todos-todos, muy buenos, es “I am Magical” de Yuri Herrera mi absoluto favorito. De sólo acordarme ya me vuelvo a reír. Cuenta, entre otras cosas, de su visita junto a un amigo, a un restaurante en el cual todos los platos tienen nombres como “I am Magical”, ‘I am beautiful”, “I am wonderful”; mientras esperan el pedido la mesera les pide que reflexionen sobre “aquello que tienen en abundancia” y, al regresar con la orden, anuncia cada plato con un sonriente “you are beautiful, you are magical, you are worthy”, etc.  En un momento, el narrador comenta: “Tanta bondad, tanta buena vibra, debían estar ocultando algo horroroso; en algún momento entreví a los cocineros por entre el parpadeo de la puerta batiente y me pareció que ahí también sonreían, no como uno puede sonreír en un trabajo que le gusta, sino como sonríe un conductor de televisión, entusiasmándose ante cada estupidez que tartamudea el respetable.”

GENIAL.

El “Sueño Americano’ (a ratos una verdadera pesadilla) se deshoja, se pone a contraluz, vuelve a brillar para decepcionar otra vez en todas estas crónicas increíbles en las que cada personaje intenta amoldarse a expectativas propias y de quienes lo rodean. Así, dice Aileen El-Kadi en su crónica: “Perfeccioné lo que yo llamaba la sonrisa yankee y la practicaba frente al espejo estirando los labios inferiores hasta conseguir un principio de sonrisa sin mostrar los dientes – hacerlo sería algo waaaay too friendly y delataría mi condición latina”.

De la incomodidad, la risa, al franco horror (en la crónica de Jorge Volpi sobre los crímenes de Santa Teresa), todas estas crónicas dejan una impresión viva, potente, en sus lectores.

MUY RECOMENDABLE.

Así, con mayúsculas.

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