Archivos Mensuales: abril 2013

Crónicas geniales para un tío algo bully

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ImageEstoy escribiendo una reseña más larga de este libro para una revista, así que mi comentario aquí en el blog va a ir directo al grano.

WOW.

Sam no es mi tío es una colección deliciosa de crónicas que van de la descripción de personajes increíbles como La Gata, una cantante argentina ya caída en desgracia y que divide su tiempo entre presentaciones en clubes nocturnos y hacer limpiezas de baño (en el relato de Gabriela Esquivada), o un colombiano endeudado que revela su inconsistencia en las redes sociales (en la crónica de Diego Fonseca) de trabajos extraños como el de cortar quesos en una tienda de lujo en Nueva York (Joaquín Botero), a las dificultades de llenar cuestionarios norteamericanos que preguntan por raza y participaciones en crímenes genocidas (Aileen El-Kadi), o la división tajante entre las experiencias on y off campus de una estudiante de doctorado (Andrea Jeftanovic). Cronistas que se pierden y se encuentran en distintos lugares de Estados Unidos, desde una Miami que parece abarcarlo todo (en el relato de Claudia Piñeiro) a una Alabama que recibe a un joven Edmundo Paz Soldán gracias a una beca deportiva (en “Buenos Aires, Alabama”).

De todos los relatos, y son todos-todos, muy buenos, es “I am Magical” de Yuri Herrera mi absoluto favorito. De sólo acordarme ya me vuelvo a reír. Cuenta, entre otras cosas, de su visita junto a un amigo, a un restaurante en el cual todos los platos tienen nombres como “I am Magical”, ‘I am beautiful”, “I am wonderful”; mientras esperan el pedido la mesera les pide que reflexionen sobre “aquello que tienen en abundancia” y, al regresar con la orden, anuncia cada plato con un sonriente “you are beautiful, you are magical, you are worthy”, etc.  En un momento, el narrador comenta: “Tanta bondad, tanta buena vibra, debían estar ocultando algo horroroso; en algún momento entreví a los cocineros por entre el parpadeo de la puerta batiente y me pareció que ahí también sonreían, no como uno puede sonreír en un trabajo que le gusta, sino como sonríe un conductor de televisión, entusiasmándose ante cada estupidez que tartamudea el respetable.”

GENIAL.

El “Sueño Americano’ (a ratos una verdadera pesadilla) se deshoja, se pone a contraluz, vuelve a brillar para decepcionar otra vez en todas estas crónicas increíbles en las que cada personaje intenta amoldarse a expectativas propias y de quienes lo rodean. Así, dice Aileen El-Kadi en su crónica: “Perfeccioné lo que yo llamaba la sonrisa yankee y la practicaba frente al espejo estirando los labios inferiores hasta conseguir un principio de sonrisa sin mostrar los dientes – hacerlo sería algo waaaay too friendly y delataría mi condición latina”.

De la incomodidad, la risa, al franco horror (en la crónica de Jorge Volpi sobre los crímenes de Santa Teresa), todas estas crónicas dejan una impresión viva, potente, en sus lectores.

MUY RECOMENDABLE.

Así, con mayúsculas.

Otra de Shamsie: Una novela como inundación

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ImageMi escena favorita de la película The Hours (la película en general no me gustó tanto, la novela de Cunningham sí me parece bellísima) es aquella en la que Laura Brown (interpretada por Julianne Moore) se encuentra encerrada en la habitación de un hotel, contemplando la idea del suicidio. Mientras está recostada en la cama, vemos cómo la habitación se va llenando de agua, hasta cubrirla del todo.

Desde que vi esa escena que, cada vez que siento una tristeza avasalladora, me imagino que el lugar donde estoy comienza también a llenarse de agua.

Todo este preámbulo para decir que Burnt Shadows, de Kamila Shamsie, es una verdadera inundación. No soy muy de llorar con libros, me emociono, sí, me caerán un par de lágrimas, pero esta novela la leí, verdadera y dolorosamente, bajo el agua.

La historia es triste, es bella, es triste/bella, es tristebella. Es, por sobre todo, poderosamente conmovedora.

Trata del dolor y del trauma histórico, del duelo y las cicatrices de la memoria. Trata también, y escrito bella y terriblemente, de lo que no se dice, lo que se deja de decir y las repercusiones, inmensas, infinitas, que esto tiene en el tiempo. Una novela que conecta, por medio de una tela de araña cuidadosamente tejida, las tragedias de la bomba atómica en Nagasaki, la Partición entre Pakistán e india, los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, la búsqueda de Osama Bin Laden en Afganistán.

Quedé tan impresionada con esta historia que no quiero contarla mucho. Quiero que vaya y la lea. POR FAVOR. En el idioma que sea. En español, por lo menos, ya está traducida como Sombras Quemadas. Porque esta novela es Tremenda. Terrible. Una experiencia de lectura avasalladora, que te deja sorprendida y extasiada de que las palabras puedan doler y conmover tanto.

Tanto-tanto.

La Geografía de la Memoria

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ImageKartography (de Kamila Shamsie) es uno de mis clásicos (traducido como Kartografía, en español). De esas novelas que no me canso de leer y releer, que regalo en cuanta ocasión puedo, que subrayo y resubrayo, anoto al margen y uso como fuente de epígrafes para mis cuentos.

Un libro precioso.

Trata de dos personajes, mejores amigos de la vida,  Raheen y Karim, cuyos padres han tenido vidas bastante tumultuosas en Pakistán. Ambos están obsesionados con las ciudades y sus ficciones, o las ciudades como ficciones; así, una vez que ambos se encuentran en distintos lugares del mundo (por estudios u otros motivos) Karim le envía mapas de su ciudad de infancia a Raheen y ella, a su vez, le envía los trabajos que escribe para la universidad acerca de Las Ciudades Invisibles de Calvino (otra JOYA de literatura y ciudad).

Les dejo el párrafo del comienzo (uno de mis favoritos de la vida) para no arruinarles ninguna de las sorpresas (tantas, infinitas) que se encuentran dentro de esta novela.

“The globe spins. Mountain ranges skim my fingers; there is static above the Arabian Sea. Pakistan is split in two, but undivided. This world is out of date.

Rain outside. If it reaches Karachi, the waves will swell further. The airport, though, is inland. From there to here is no distance at all If you look at the map of the world. But distance is not about miles and kilometres, it is about fear. “

Profesión: Ídola

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ImageHace tiempo que vengo obsesionada con Yoko Ogawa. Me hice fan absoluta de ella luego de leer Revenge, una colección de cuentos maravillosa y perversa. Luego seguí con The Housekeeper and the Professor (traducida al español como La Fórmula Favorita del Profesor) una novela sobre un profesor de matemáticas que tiene un problema de pérdida de memoria,  y ahora sigo con sus novellas en The Diving Pool.

Tremenda. Genia. Grosa.

El lenguaje académico-serio no da para Ogawa, sólo puedo usar  lenguaje fan con gritos y pancartas. Porque, qué escritoraza que es Ogawa, por Dios!

Este libro está compuesto de tres novelitas cortas (otra de mis obsesiones recientes): The Diving Pool, Pregnancy Diary y Dormitory; todos títulos de sustantivos comunes, palabras cotidianas que, en la prosa de Ogawa, se tiñen de deseos desaforados o de una perversión sutil que recorre la historia hasta llegar a un terrible/perfecto final.

En la primera, una chica en un orfanato (la única niña no huérfana pues es la hija de los dueños) se obsesiona con un joven que practica clavados en una piscina y se dedica a torturar sutil e invisiblemente a una de las niñas del lugar. En la segunda, una joven escribe un diario para registrar el embarazo de su hermana mayor, con quien vive luego de que sus padres murieran. El embarazo adquiere ribetes monstruosos desde el comienzo, primero con unas náuseas que hacen que todos los integrantes de la familia casi dejen de alimentarse y luego con una voracidad que la tiene comiendo tarro tras tarro de mermelada (que prepara la hermana menor con algo de perversidad). Por último, la tercera historia (y la menos increíble, la verdad) trata de una mujer que espera que su marido la mande a llamar para irse a vivir con él a Suecia, y “pierde” a su primo en un extraño dormitorio para estudiantes custodiado por un hombre sin brazos que se está deteriorando lenta pero notablemente.

Ogawa es una escritora japonesa impresionante. En mi panteón personal, ya desplazó completamente a Murakami e incluso a mi maravillosa Banana Yoshimoto (si no la ha leído, por favor hágalo YA). Sus cuentos llevan la cotidianeidad y las pasiones y sentimientos a los extremos más desquiciados.

Yo tuve que leerla en inglés acá, pero sus libros están casi-casi todos traducidos al español también. Esta colección de nouvelles, por ejemplo, la tradujeron como La Piscina.

Es gran escuela Ogawa. Para los que escribimos, o tratamos de escribir, sus cuentos son el curso perfecto .

Les dejo un párrafo de la nouvelle The Diving Pool:

“Sometimes I wish I could describe how wonderful I feel in those few seconds from the time he spreads his arms above his head, as if trying to grab hold of something, to the instant he vanishes into the water. But I can never find the right words. Perhaps it’s because he’s falling through time, to a place where words can never reach”.

Profesión: Ídola.