El libro de los viajes equivocados

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el libro de los viejes equivocadosEl título de este libro me gusta tanto que no pude inventarme otro yo para bautizar a este post. Fue su título, de hecho, lo que me obligó a robarme este libro de la biblioteca de mi amiga Denise que se iba de vacaciones y dejaba a sus pobres libracos solos, tristes y abandonados.

Vi en la portada: El libro de los viajes equivocados (de la argentina Clara Obligado), y mi mano se quedó pegada a ella como un imán. Y así también tuve que leerlo, sin parar, en una tarde lluviosa de DC.

Se trata de una colección de cuentos que debe leerse en orden, como indica la autora al inicio. Porque cada cuento va iluminando de particulares maneras a los siguientes, con una caracola que se va paseando de relato en relato, una mujer que se llama Lyuba, un hombre que trabaja en una estación de trenes, etc. De ellos -todos bastante buenos- mis favoritos son dos: “El Silencio” y  “Agujeros Negros”. De esos cuentos imprescindibles que uno los lee y siente como si los hubiese estado esperando toda la vida.

En el primero, un hombre que trabaja en una estación de trenes, y que suele estar románticamente muy feliz de trabajar allí, se ve impactado por las paradas momentáneas de los trenes que van a los campos de concentración de toda Europa. La imagen de una mujer, despidiéndose desde uno de esos vagones, le cambia la vida para siempre, una vida bastante extraña en la cual su esposa vivía obsesionada por las muñecas y el silencio. Aterrador y maravilloso al mismo tiempo.

En el segundo, distintos tiempos se entrelazan en una historia que habla de una muchacha que se descuida y ve morir a su hermana pequeña, que intenta comunicarse con su padre a través de una curiosa máquina del tiempo fabricada con una batidora, que a su vez intenta reunirse con el amor de su vida, muchísimo tiempo más tarde, en medio de una plaza de su barrio de infancia.

Se trata de relatos con motivos recurrentes, con personajes inmigrantes en Argentina o paseando por Europa; o de historias que suceden en un mismo lugar pero en distintos tiempos, como en un infalible palimpsesto. Vueltas de tuerca, como el cuento “Madison, los puentes de” en que se reescribe la famosa escena del semáforo en la película Los Puentes de Madison.

Cuentos, muchos, para contener la respiración al descubrir dónde se encuentra la equivocación en el transcurso de todos esos viajes.

 

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