Archivos Mensuales: octubre 2011

Andar con cuentos…

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Sé que no es nada de novedoso andar recomendando a Bolaño por la vida. De alguna forma u otra, todos más o menos sabemos que el tipo vale la pena.

Pero, en general, la recomendación va dirigida hacia sus grandes novelas (en extensión, importancia y calidad): Los Detectives Salvajes y 2666.

Yo quiero recomendarle los cuentos. Porque Bolaño es un cuentista brillante, deslumbrante, maravilloso. Porque cuentos como “El Gaucho Insufrible” o “Sensini”  hacen que uno se acuerde de porqué existe la literatura y dan el alivio de saber que no, parece que no se va a acabar nunca.

Y Anagrama los juntó toditos-todos en un solo volumen.

Qué espera. Vaya a por él.

Y, si le gusta, véase alguna película de Tarantino como Jackie Brown, o Pulp Fiction. Si no los encuentra parecidos, no importa, la combinación le apuesto que queda increíble.

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locura en pequeñas dosis

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El Chofer que quería ser Dios es un librito bizarro. Sus historias, situadas en Israel así como en otros terrenos indescifrables, hablan de esos momentos en que lo cotidiano, lo más normal de lo normal, se acerca a lo terrible, a lo grandioso y a lo francamente descabellado.

Recomiendo especialmente el cuento que da título al libro y la novelita breve o cuento largo que cierra la colección, y en el cual se habla de los curiosos destinos de un grupo de suicidas.

Si le gusta, lea los cuentos de Murakami.

un gran descubrimiento

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De las mejores novelas que he leído en el último tiempo. De esas que te gustaría que tuvieran el email o teléfono del escritor en la última página para poder contactarlo y darle las gracias.

La Historia Secreta de Costaguana habla de la historia de Colombia, del Canal de Panamá, de cómo la historia y la ficción se mezclan hasta el cansancio y de qué manera el escritor Joseph Conrad se inmiscuye en la vida de un protagonista y el particular relato de su país.

De esas novelas para subrayarlas enteras. Para emocionarse y reír a gritos.

Si le gusta, vaya por Jardines de Kensington de Rodrigo Fresán.

Si queda entusiasmado con Joseph Conrad, vaya a por Nostromo o El Agente Secreto.

Otra de McEwan

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Ya sé que les recomendé hace no mucho una novela de McEwan pero hoy, de la nada, me acordé de lo impresionante que es Niños en el Tiempo y no pude dejar pasar la oportunidad de hablarles de ella.

Otro de esos libros terribles, de esas historias que te dejan medio golpeado por la vida. Trata de un escritor de libros infantiles que vive (aparentemente) feliz (para siempre) junto a su mujer y su hija. Un día (y esto ya está empezando a sonar COMO cuento infantil) el escritor va al supermercado con su hija y, en un momento de descuido, ésta desaparece. Con esto comienza toda una serie de desmoronamientos, pequeñas esperanzas, recriminaciones y replanteamientos de la vida entera para este grupo de personajes. Todo, por supuesto, contado con la maestría de McEwan en uno de sus mejores momentos.

Si le gusta, vea Gone Baby Gone (de Ben Affleck) o Los Cinco Sentidos (de Jeremy Podeswa).

PD: y aunque no le guste o interese esta novela de McEwan dese igual una vuelta por estas películas. Valen mucho la pena.

Una tragedia cronometrada

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Usted va a pensar que estoy pegadita con las novelas del 9/11…

Y es (bastante) verdad.

Pero es que, de toda esa tanda de novelas que salió posterior a los atentados, hay varias que valen muchísimo la pena. Windows on the World es una de ellas. Escrita por Frederic Beigbeder, un francés, relata la ida al restaurant de las Torres Gemelas a tomar desayuno de un padre separado con sus dos hijos. El día es, por supuesto, el 11 de septiembre. Y la historia se va contando por minutos: los capítulos se llaman 7:30, 7:45, y así, logrando generar un estado de tensión en el lector bastante impresionante, un lector que sabe de antemano el momento exacto en que van a estrellarse los aviones contra el edificio…

La novela es brutal y logra hacer reflexiones bastante agudas acerca de la naturaleza del desastre y las posibilidades que tiene la literatura de decir algo (cualquier cosa) frente a él.

Si le gusta, lea El Hombre del Salto de Don DeLillo.